Sustentabilidad barrial, para una ciudad mejor. Una mirada de alcalde.
El crecimiento incontrolable de la ciudad, de la población y del consumo, con el correr de los años nos ha llevado a un desorden humano que ha provocado un desliniamiento en los parámetros para lograr generar una ciudad correctamente sustentable.
La problemática ecológica vinculada directamente con los cambios climáticos, el retiro de residuos, el colapso general del trasporte, que ya no solo se limita a las horas pico, y el mal manejo de las economías regionales y su relación con el capital especulativo, dan como resultado una problemática actual en la cual hay que ponerse a trabajar de forma activa y de manera urgente y consiente, para torcer el rumbo y provocar un barrio, una ciudad y un país sustentable.
En el caso particular de San Telmo, nació con la ciudad misma, pasando de ser el barrio de los altos con las clases pudientes y celebridades históricas, al éxodo por la fiebre amarilla, a la ocupación de distintas colectividades de inmigrantes que han dejado marcas en el barrio, como ser dinamarqueses, finlandeses, y hasta la ya tradicionales colectividades italiana y española. Esta diversidad de clases y culturas es lo que hoy aun sigue identificando a un barrio donde con una población en constante rotación, se mezclan la nueva bohemia, el vecino estable e histórico del barrio y los nuevos capitales especulativos. Paradójico o no, pero la antigua plaza de carretas hoy plaza Dorrego, en un momento se la llamo plaza de comercio, nada diferente de lo que hoy pasa, no? Y ni hablar de la calle Defensa, de ser la primera calle de la ciudad, a ser la linealidad comercial de un barrio que todavía no encuentra una clara unión de sus vecinos como para poder planificar un casco histórico y patrimonial, y no una calle solamente. En fin un barrio que está en el centro pero no es centro y un barrio que se cree barrio pero ya no se conoce ni al vecino. Todo esto genera una transformación y se da de mala manera, ya que estas diferencias sociales e ideológicas mas la tozudez de no aceptar el crecimiento en el caso de los antiguos vecinos, ponen en cuestión nuevas ideas que logran de un gobierno, la discusión entre vecinos y la disuasión de los problemas donde las resoluciones políticas no responden a las necesidades de todos nosotros.
Todo ciudad crece se reformula, cambia continuamente, pero con proyectos y orden se podría plantear una ciudad mejor, y esto se da cuando todos y cada uno de los espacios sin sentido se transforman con sentido propio. Un barrio cuanto más popular hay mas necesidad de espacio público, por consiguiente mas consumo de recursos, mas producción de residuos. San Telmo es vulnerable a este tipo de análisis y al cambio de su entorno, por consiguiente, cuanto más somos, más recursos necesitamos y más problemas por resolver.
La relación entre el espacio público y privado es otro punto saliente, la falta de espacio verde en la zona y la gran cantidad de casas con patios, le dan equilibrio al barrio, pero para ello estos patios deben estar abiertos y de lo posible vinculados con otros espacios urbanos contiguos. Ya que el pulmón verde del parque Lezama, no alcanza para terminar de oxigenar a la población y de bajar un par de grados en la concentración de energía.
El problema del tránsito también debe resolverse. El uso del transporte genera contaminación ambiental por el exceso de monóxido de carbono y contaminación visual cuando existen congestionamientos, así que no sería descabellado pensar en reformular los antiguos metro o tranvías y proponer un sistema de trasporte eléctrico o de energía alternativa que no contamine el medio ambiente y además devolverle el carácter histórico del barrio. También sería necesario el límite de vehículos privados en la zona donde solamente se podría dejar circular a vehículos pertenecientes al barrio con el solo fin de ingresar a sus respectivas cocheras, pero de todas formas habría que educar al vecino respecto del uso del espacio público, con lo cual la gran cantidad de arterias rápidas que integran San Telmo, podrían ser parte del desarrollo del transporte público dejando caduca la circulación de los mismos por las calles internas.
Durante muchos años San Telmo se convirtió en un hacinamiento urbano, provocado por la inmigración al centro generando un impacto social y medioambiental insostenible como en cualquier centro de consumo y generando un colapso en toda la infraestructura de servicios. La clase baja queda exenta del consumo y se abandonan y se aíslan, quedando relegados a la precariedad, esta precariedad se relaciona en forma directa con el impacto ambiental perpetuando el ciclo de erosión y contaminación ”cuanto más precariedad mas erosión y mas contaminación”. La pobreza y el desempleo generan un deficiente sistema sanitario y educativo, y un medio ambiente degradado.
La conclusión es mas segregante aun, la especulación inmobiliaria genera un barrio cerrado y eso es justamente lo que no necesita una ciudad, es decir, economía, ciudad, educación, seguridad y política van de la mano en el desarrollo del tejido urbano.
Eso si la seguridad política debe ser un todo y eso se vive a diario en nuestro barrio, con un mercado que ha dejado de ser mercado, una feria de domingos que mezcla lo legal con lo ilegal, la venta artesanal de la reventa de productos, que termina compitiendo con quien busca el marco legal para su puesto de trabajo, evitando de esta manera la contaminación del espacio urbano, que se ve minimizado por esa invasión ilegal.
Una ciudadanía activa y una vida urbana vibrante son componentes esenciales de una buena ciudad y de su identidad cívica, es por eso que el espacio público debe revitalizarse y debemos utilizarlos todos y cada uno de nosotros. Una buena comunidad se aprecia en el espacio público mismo, no basta con peatonalizar solamente una calle, tal vez sería necesario peatonalizar todo el casco histórico y que este se enriquezca con la participación social de cada uno de los actores de esta comunidad, tomando como ejemplo, otros núcleos urbanos históricos peatonalizados donde existe una vida activa y sustentable. Ciudades como Granada con su Albaicín, Lisboa y sus barrios Alfama y Carmo, hablan por sí solas de sustentabilidad, pero a veces no es necesario irnos tan lejos, basta con mirar Curitiba o Colonia del Sacramento, ciudades que aun no hemos tomado como ejemplo e invertimos en desarrollos al estilo Americano con suburbios de barrios cerrados con seguridad privada que llevan al fracaso y exclusión social, a la contaminación ambiental y a generar políticas poco sustentables.
Es necesario que el aumento del consumo genere una conciencia también renovable y reciclable. Reciclar materiales, reducir el gasto y conservar energías agotables es la clave de una ciudad sostenible y para ello hay que seducir al ciudadano con nuevas políticas. La ciudad debe ser poblada y compacta para poder reducir el trasporte público y el aumento del trasporte privado. La ciudad compacta genera barrio, genera sociedad, espacio público, pero todo dentro del marco de la planificación.
De sumo aporte seria la reutilización de algunos desechos y residuos, las aguas del alcantarillado podrían reutilizase para riego de parques y plazas sin necesidad de arrojar el agua potable de vital necesidad para el consumo humano. Maximizar la utilización de la luz solar, reduciría el empleo de electricidad que se podría atribuir al transporte urbano.
Las ciudades son flexibles y cambiantes por consiguientes sus espacios deben ser flexibles sobre todo cuando existen nuevas propuestas sobre el patrimonio edificado y que muchas veces se cree que solo con conservar la fachada se sigue representando el carácter histórico de la propiedad también teniendo en cuenta que no todo edificio por ser antiguo debe ser protegido, sin antes realizar un estudio acabado de su aporte al conjunto global urbano. Particularmente mi opinión sobre conservación no es solo remitirse a demoler una propiedad y dejar solo su fachada, de hecho grandes historicismos de la arquitectura se han reformulado siendo hoy grandes obras como sucede con el Museo d’Orsay en París, por eso es interesante el yuxtaponer obras de diferentes épocas o renovar la ya establecidas. Así como también darle a obras modernas un lugar armonizado con el entorno histórico, como sucede en el centro Pompidou en París.
Lo más importante en resumen es que un edificio represente historia y no herencia y de hecho hay ciudades que fueron reformulándose con los años y dejaron de ser museos estancos sinónimos de maquetas sacadas de un Truman show antiguo hoy habitadas y vinculadas con edificios nuevos.
No olvidemos que el urbanismo debe diseñar el espacio público y para esto el mundo democrático es relativamente nuevo si analizamos que los espacios públicos siempre fueron dominados por el poder y no por las sociedades y en esto es destacable la labor de los derechos humanos a nivel mundial. Por todo esto es importante la participación de la sociedad en la construcción de las ciudades y en la libertad del espacio público, para lo cual la economía, la industria y la política son los fuertes exponentes para trabajar en la no contaminación y en un mundo más sustentable con mas reciclaje y menos residuos, menos aire viciado y mas ahorro en la utilización de los recursos y de las diferentes energías producidas a un costo sideral.
—Arq. Alejandro Vignapiano, vecino y dueño del Argot Gotan Bar
miércoles, 20 de octubre de 2010
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